La Esquina de las Flores, en Córdoba y Montevideo,
es el punto de encuentro
Las voluntarias enseñan actividades en
hogares de ancianos
Pionera en difundir los beneficios de la alimentación natural con
productos frescos, sin aditivos químicos e integrales, Angela Bianculli
de Rodríguez, Angelita como la llaman todos, desde su almacén
naturista perfumado con el aroma del pan recién horneado, armó una red
de servicios comunitarios que se expande por el país.
La Esquina de las Flores
Desde la asociación civil La Esquina de las Flores, hace quince años
comenzó a constituir grupos para acompañar afectiva, espiritual y
materialmente a enfermos de sida en el Hospital Dr. Francisco Muñiz
-algunos se ocupan de los chicos internados en la Sala 29 de Pediatría-
y en octubre último abrió las puertas de La Casa de Andrés, un hogar
para niños abandonados, huérfanos, hijos y portadores de HIV a cargo
de abuelos voluntarios.
Asesoran a diferentes instituciones sobre nutrición, colaboran con la
Biblioteca para Ciegos Julián Vaquero, envían ropa y alimentos a
comunidades como la de San Antonio de los Cobres, Salta.
La Esquina de las Flores ofrece servicios gratuitos de atención médica
y psicológica, y dicta una batería de cursos sin cargo para aprender a
cocinar, respirar, disminuir los riesgos de contraer enfermedades,
practicar gimnasia y bajar los niveles de stress. Los voluntarios de
Angelita, que son 120, no quedan librados a la buena de Dios. Reciben
asistencia del doctor Osmán Antonuccio, especialista en gerontología.
Los Samaritanos
La asociación cuenta además con los Samaritanos, equipo que acompaña
enfermos de los hospitales Fernández y Garrahan, e internados en
diversos hogares (Doctor Esteban L. Maradona, Caras Sucias, Nazareth, El
Niño y Talita Kum, centro para la discapacidad, por ejemplo).
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