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¿QUÉ ES EL NEOLIBERALISMO EN EDUCACIÓN?  VISIÓN CRÍTICA.

Autor: Miguel Andrés Brenner.

Agosto de 2000.           

          Los días 15 y 16 de mayo de 2000, PREAL (Programa de Promoción de la Reforma Educativa en América Latina y el Caribe, con el apoyo financiero del Banco Interamericano de Desarrollo -BID- y la United States Agency for Internacional Development -USAID-, entre otros) organizó una conferencia regional sobre autonomía de las escuelas en la ciudad de Recife, capital del estado de Pernambuco, Brasil, conferencia financiada por la USAID, por el Consejo Brasileño de Secretarios de Educación de los Estados -CONSED-, por la Fundación Ford y por la Fundación Roberto Marinho.       Entre las ideas básicas de dicha conferencia aparece la siguiente:

“Están surgiendo iniciativas de promoción de la autonomía de las escuelas en toda América Latina, estando a la vanguardia América Central y varios estados de Brasil y claramente más retrasados Argentina, Uruguay y Perú. El programa de Nicaragua es más avanzado que la mayoría de los otros, ya que asigna la autoridad y la responsabilidad por la gestión y los resultados de las escuelas a los directores, maestros y padres. Es interesante constatar que es similar en varios aspectos al programa existente en Chicago.”

          De aquí se desprende que Argentina no se encuentra ausente de este tipo de reformas, sino mas bien retrasada.

          Luego de estos considerandos, vayamos a nuestro tema.

          En el texto “¿Qué es el neoliberalismo en educación?” formulamos, simplemente, su explicitación teórica. Ahora, nuestra pretensión es la de incurrir en el plano de la crítica. Y, a tal efecto, como en el texto mencionado, partiremos del ámbito económico para, luego, hacer un abordaje del plano educativo. Dijimos, entonces,  que lo más importante del neoliberalismo económico es la libre circulación del capital. Pero, ¿para qué? Nada más y nada menos que para profundizar, constantemente, la acumulación del capital. ¿Y a qué se denomina acumulación del capital? A las mayores tasas de ganancias en los propietarios del circulante financiero y de los medios sociales de producción. Es por ello que, para nuestros países periféricos, se requiere de...

La apertura incontrolada de los mercados, que posibilita, ante todo, mediante las tecnologías de punta a su servicio, un movimiento financiero mundial equivalente a 1,3 billones de dólares por día, entre tanto el movimiento mundial por exportación de bienes y servicios es de 3 billones de dólares al año (el 80% de este último se realiza entre los países centrales, por lo que el mercado, más que globalizado, es regional). Y, cuando la masa financiera excede a la masa productiva, se habla de especulación. El sistema económico llamado globalización, precisamente, es una gran “timba económica”.

La desregulación o eliminación de toda norma para el capital extranjero implica un Estado que debe no debe supeditarse a las necesidades de los sectores populares, o sea el denominado Estado Mínimo, que sin embargo se convierte en un Estado Fuerte para los intereses de la constante acumulación de tasas de ganancias.

La privatización de las empresas estatales y de las instituciones que ofrecen servicios sociales (salud, educación, sistemas de jubilación, construcción de viviendas, etc.) con la consiguiente reducción del rol del Estado y de los gastos sociales por cuanto se pretende suponer que el mercado reemplazará al Estado en la regulación de los intereses sociales. En realidad, la solidaridad y el mercado son antagónicos. Los servicios sociales dentro del parámetro de la Oferta y la Demanda significa disolver la solidaridad.

Disolver la solidaridad significa disolver lo público (para Hegel, filósofo alemán de la modernidad, el Estado representaba al “espíritu de la comunidad organizada”). ¿Cuáles mecanismos son utilizados a tal efecto? Aquellos denominados como descentralización, tanto desde el punto de vista financiero, administrativo, etc. en todos los ámbitos del espacio público. La descentralización no entendida como democratización del poder, sino como atomización social.

Así, lo colectivo debe disolverse en lo individual. Pierre Bourdieu, publicó en el periódico El Mundo diplomático de marzo de 1998 lo siguiente: “Se trata de una destrucción de todas las instancias colectivas capaces de contrarrestar los efectos de la máquina infernal, en primer lugar el Estado, depositario de todos los valores universales asociados a la idea de lo público, y la imposición, en todas partes, en las altas esferas de la economía del Estado, o en el seno de las empresas, de una especie de darwinismo moral, el que, con el culto al ganador...instaura como norma de todos las prácticas de la lucha de todos contra todos y el cinismo.”

A tal efecto, colabora en su consecución, en el pertinente disciplinamiento, los mass-media como herramienta fundamental de la democracia formal (y ya no la represión/cachiporra de la dictadura militar). Así, por ejemplo, los programas televisivos como Expedición Robinson, Big Brother, Fugitivos que explotan la morbosidad del público, requieren de poca inversión y poca creatividad, donde se muestra la vida íntima, las emociones con su espontaneidad, donde lo importante es exhibirse y mostrar en función de un rating que decidirá, cual sable siempre blandiendo sobre la cabeza, quién triunfará y quién desaparecerá.

Aparece aquí una nueva instancia disciplinadora. Ya no solamente se destruye el imaginario de lo público, también pretende disolverse la intimidad en el mercado. Las emociones valen según la demanda las requiera. La explotación de la morbosidad es encarnación del darwinismo moral, en el que vale quien tiene éxito, quien gana. La exhibición de la intimidad, sin ningún tipo de pudor, hace que ya nada quede fuera de las redes del mercado, todo es posible de ser ofertado, todo es posible de ser demandado, vendido y comprado, todo es posible de ser manejado.

Por lo tanto, se constituye un imaginario en el que el otro es mi posible enemigo, luego la defensa, por no decir el ataque, es la mejor estrategia.

          Obviamente, desde los discursos producidos dentro de la perspectiva del neoliberalismo en educación se apela a los parámetros del mercado en términos de educación para todos o bien de equidad. Es por ello que la argumentación gira por otorgar suma relevancia al financiamiento basado en la demanda (tal como lo explicamos en el texto “¿Qué es el neoliberalismo en educación?”). Aparentemente habría contradicción, por ende, entre las explicaciones formuladas más arriba y los objetivos de dicho lineamiento, por lo que las críticas aquí señaladas carecerían de fundamento. Sin embargo, presentar a los sectores populares como demandantes de educación y a los docentes como responsables principales de la calidad es no reconocer la precariedad político-social de los demandantes así como la de los docentes en la perspectiva de la competencia, medida en términos empresario-gerenciales. Los padres no son simplemente consumidores dentro de un mercado que, a partir de una adecuada información, pueden elegir sin ningún tipo de condicionamiento. Los enseñantes no son simplemente distribuidores de un saber a consumidores, cuya función principal es la de maximizar las ganancias culturales de los alumnos, medidas cuantitativamente, por lo que la meta fundamental del Estado sería la de establecer cómo administrar a los maestros a fin de maximizar su efectividad como educadores, tesis explicitada por Cathy Gaynor (“Decentralization of Education. Teacher Management.” The World Bank. Washington, D.C. 1998:   “...how to manage teachers to maximize their effectiveness as educators.” - subrayado nuestro-, o sea “...cómo manejar -o administrar- maestros a fin de maximizar su eficacia en tanto educadores.”).

          Y, precisamente, el sentido de la descentralización no es la de una loable y necesaria real participación democrática en el poder, mas bien la de presionar a los docentes a aceptar su principal responsabilidad en el mercado de la educación por el producto que ofrecen.

          Dicha descentralización puede abarcar diferentes áreas:

financiera,

administrativa,

contrataciones y remociones del personal,

capacitación docente,

diseño curricular.

          Sin embargo, la descentralización tiene su fundamento en el área financiera. No por nada, los estudios básicos de diagnóstico son econométricos y los de propuestas basados en dicho parámetro. En “¿Qué es el neoliberalismo en educación?”  mencioné a Pablo González. Sus textos tienen como fuente bibliográfica, en su mayor parte, aquellos relativos al financiamiento.

          Como dije, la descentralización se centraliza en el financiamiento, éste apela a la demanda. El principio de la demanda supone a individuos electores a la manera de átomos sociales, que desde determinado tipo de información transparentada eligen con máximo criterio en función de la utilidad, ya que, supuestamente, los individuos, aisladamente considerados, pretenden cada uno por sí mismos, el mayor éxito y el menor fracaso (por ejemplo, para el caso de los vouchers educacionales, su importe por alumno, en términos generales, se considera, a manera de techo, al de un 75% respecto del costo alumno en una escuela financiada por el Estado, por cuanto la escuela privada gasta menos por alumno, mientras que se percibe al  Estado como un no administrador eficiente de los recursos, sin transparencia en su gestión y oferente de una educación sin los criterios de competencia, sin los criterios de maximización de utilidades).

          Ahora bien. ¿Cuál es el fundamento ideológico de la descentralización?

Se pretende suponer que desde el punto de vista político lo local implica la posibilidad de expresar de los ciudadanos sus “preferencias individuales”, y con las mismas aparece el sentido último de la descentralización (noción tal muy cara al liberalismo desde sus inicios históricos, noción que homogeneiza a todos los individuos, independientemente del sector social de pertenencia, noción que hoy día, también, se presenta en los discursos educacionales bajo la ideológica metáfora de “actor”). Sin embargo, dentro de las democracias meramente formales la praxis señala que los procesos de centralización en los grandes ámbitos geográficos (por ejemplo, nacionales) pueden trasladarse, sin más, a los pequeños. Es decir, lo local no es forzosamente sinónimo de participación política real. Desde las propias teorías posmodernas y/o posestructuralistas se pregona la importancia de los horizontes múltiples, de lo local, de lo heterogéneo, de la micropolítica. (Cfr., por ejemplo, tanto la obra de Françoise Lyotard como la de Henry Giroux). El problema es que...

la dispersión tiende a atomizar, básicamente en lo referente a la constitución de “preferencias comunitarias” y a la posibilidad de su expresión política, amén de fracturar los conflictos sociales y debilitar a los sindicatos docentes;

lo meramente local hace perder una perspectiva abarcadora, básicamente en lo referente a la constitución de un proyecto globalizador diferente al existente en la actualidad.

Es obvio que ello no significa negar la relevancia de lo múltiple, de lo local, de lo heterogéneo, de la micropolítica. La cuestión es dentro de qué contexto político, dentro de qué contexto macro de poder.

Se pretende suponer que los procesos de centralización generan ineficiencias por regulaciones homogéneas para poblaciones heterogéneas y por el manejo a distancia de grandes presupuestos. Pero, la praxis histórica nos enseña que no forzosamente desde los gobiernos locales se responden a las necesidades de sus propias comunidades y que el manejo de los presupuestos locales implique forzosamente eficiencia y transparencia. Así, por ejemplo, lo más local que es una escuela pública concreta, tal como funciona hoy día en nuestro país, puede contener a una Asociación Cooperadora que maneje corruptamente los fondos recaudados de los padres de los alumnos.

Se pretende dar mayores posibilidades de elección de escuelas a los padres, fruto de la competencia entre las mismas. Obviamente, aquí no se consideran las diferentes presiones que inciden en la constitución de la personalidad de los individuos, que inciden en sus criterios de elección:

Presiones sociales.

Presiones políticas.

Presiones culturales.

Presiones económicas.

          Las mismas conducen a la adopción de conductas por las que               voluntariamente los individuos no hubiesen optado.

Por otro lado, se pretende debilitar el monopolio de las escuelas públicas, o bien fomentar la competencia, ya que “aquellos proveedores que inicialmente perdían o esperaban perder clientes tienen que actuar, en defensa propia, de manera tal de aumentar la calidad de sus servicios.” (West, Edwin G. “Un estudio del principio y la práctica de los vouchers educacionales.” PREAL. Octubre de 1998-. West es profesor de economía de Carleton University, Ottawa, U.S.A.). West reconoce que “no existe una diferencia en el aumento del rendimiento entre las escuelas públicas y las escuelas con vouchers”, tomando como referencia a las pruebas de calidad educativa que se han producido entre los años 1990 y 1996 en las escuelas públicas y en las escuelas privadas de Milwaukee, Wisconsin, en los Estados Unidos de América. Sin embargo, aclara que existe una mayor eficiencia en el manejo de los recursos monetarios, y “en tanto, para los economistas, la principal función de dichas ganancias de eficiencia es la eliminación gradual de la actual estructura monopólica de la educación.”

El propio Juan Llach et alter afirman que “...en general se ha desarrollado poca evidencia sistemática que muestre la relación entre la descentralización y el desempeño escolar de los estudiantes.” (Llach, Juan; Montoya, Silvia y Roldán, Flavia. “Educación para todos.” IERAL. Córdoba. 1999. Pg. 269). Es decir, una calidad educacional para todos no pasa forzosamente por la descentralización, cuyo último objetivo es disminuir los gastos sociales, o hipotéticamente maximizar los rendimientos.“Si bien en general hay consenso acerca de la validez teórica del principio de elección, es más difícil determinar la manera óptima de ponerlo en práctica. Suele sostenerse que los sistemas de vales y elección escolar incrementan el acceso vital a la información, y por lo tanto ayudan a promover la igualdad. No obstante, sabemos muy poco acerca de los efectos de la elección sobre el aprendizaje, su viabilidad en la práctica, el nivel educativo en que resulta más adecuada y la manera de administrar ese enfoque.” Por otro lado, “la equidad es el principal argumento a favor del financiamiento público. Pero no existe consenso acerca de si la equidad se refiere a los recursos, el rendimiento de los alumnos o los ingresos futuros, o si la meta consiste en lograr igualdad de oportunidades entre personas, regiones o estados.” (Patrinos, Harry Anthony y Lakshmanan Ariasingam, David.  “Descentralización de la educación. Financiamiento basado en la demanda.” Banco Mundial. Washington,D.C. Septiembre de 1998. Pgs. 5 y 6. Consideremos que no azarosamente una enorme cantidad de estudios en materia educativa auspiciados desde quienes sostienen las teorías neoliberales son realizados por economistas. Por ejemplo, H.A.Patrinos es economista del Departamento de Desarrollo Humano del Banco Mundial).

Además, es ampliamente conocida la problemática de las condiciones político-sociales y laborales de los docentes, amén de los condicionamientos político-sociales-económicos-culturales de los alumnos según su sector social de pertenencia y la existencia de segmentos educacionales diferenciados según el sector social de origen. Entonces, a partir de aquí, podemos argüir que no se mejorarán los sistemas educativos en sí mismos y por sí mismos en tanto  no se constituya un sistema político y económico intrínsecamente imbuido de valores desde los que se promuevan acciones en función de dignificar la condición humana de todos.

          A partir de estos últimos argumentos podemos apreciar que la cuestión fundamental radica en cuál es el rol del Estado en la actualidad. Subordinarse a los parámetros del mercado, asignar la última responsabilidad en la elección de escuelas a los padres es, para los sectores populares, renunciar al bienestar social. Los parámetros del mercado, precisamente, no se encuentran regulados por principios de solidaridad, mas bien de lucro, considerando la eficiencia en los procesos y la eficacia en los resultados.

          En realidad, el Estado debiera promover la satisfacción de las necesidades básicas sociales de los sectores populares, que desde el mercado no se consideran, mientras que la equidad no se promueve meramente con el financiamiento a partir de un presupuesto nacional o regional, sino con sistema de relaciones políticas y económicas que a ello propenda.

          El principio de la descentralización educativa se aprecia de manera extrema en las community financing, lo que llamaríamos la autogestión comunitaria en materia de financiamiento. Tal es el caso de Uganda, Togo, Chad, Malawi, entre otros Estados, que no se consideran capaces de sostener sus propios sistemas educativos. (Bray, Mary. “Decentralization of Education. Community Financing.” The World Bank. Washington, D.C. 1996.)

          El principio de descentralización en educación se encuentra dentro del parámetro de la des-regulación económica que implica por un lado la no-intervención del Estado y por el otro la libertad de mercado con sus supuestos procesos de auto-regulación. El propio George Soros, precisamente, y en forma crítica, que refiere al fundamentalismo del mercado, reclama nuevamente estrictos mecanismos regulatorios, a fin de proteger la igualdad, la democracia y el desarrollo económico, argumentando que no son los inversores los que se preocuparán de la moral, sino los políticos quienes deben hacerlo, por lo que “no se puede dejar todo librado a los mercados”. (La Nación, Diario. Buenos Aires, 13 de agosto de 2000).

          Ya con Nicolás Maquiavello aparece la noción teórica de la separación entre ética y política, pero a su vez el modo de producción capitalista se encuentra dentro de una separación similar, en la medida en que su tendencia principal, que lo define, sea la constante acumulación del capital, por lo que el principio del filósofo-político italiano resulta funcional al capitalismo.  Desde esta perspectiva, la ética también se encuentra disociada de la economía, y los sectores pertenecientes a la política partidocrática, por ende, no son quienes crearán la interpenetración ética-economía-política, bajo la primacía de la ética.

          Valga como ejemplificación de un discurso simulador, el reportaje que apareciera en el diario Clarín (Buenos Aires, 10 de agosto de 2000) a Daniel Filmus, investigador de FLACSO, actual Secretario de Educación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en el que sostiene que en ningún país del mundo el salario de los docentes se correlaciona con los resultados de las pruebas de calidad educativa que se administran oficialmente. Sin embargo, por ejemplo, en nuestro vecino país de Chile, dicha correlación se da.

          Nicaragua es el país de América Latina más avanzado en la descentralización educativa. Conste que en Nicaragua, los padres realizan contribuciones voluntarias para las escuelas primarias. Dichas contribuciones son utilizadas para pagar incentivos a los docentes. (Gaynor, Cathy. “Decentralization of Education. Teacher Management.” The World Bank. Washington, D.C. 1998. Pg. 6).  Precisamente, según Gaynor, el resultado neto de la descentralización es que el sistema adquiere mayor dependencia de la mejor calidad de la enseñanza de los maestros, con responsabilidad y profesionalismo. A tal efecto se establecen los incentivos.

          El plan de educación en Nicaragua (según De Castilla Urbina Miguel. “La educación en Nicaragua bajo el régimen neoliberal”) , para el período 1996-2000, propone entre otras cuestiones...

la implementación plena de la modalidad de autonomía escolar y de administración delegada a nivel de consejos de padres de familia;

la extensión de la descentralización administrativa del nivel municipal al departamental, la modernización y flexibilización del marco legal y regulatorio, con el fin de facilitar la autonomía escolar, la municipalización y las iniciativas de la sociedad civil en el campo de la educación.

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