|
...
Los pueblos deben estar siempre atentos a la conservación
de sus intereses y derechos y no deben fiar sino de sí mismos...
Al extranjero ...recibámoslo enhorabuena, aprendamos
las mejoras de su civilización, aceptemos las obras de su
industria y franqueémosle los frutos que la naturaleza nos
reparte a manos llenas; pero miremos sus consejos con la mayor
reserva y no incurramos en el error de aquellos pueblos inocentes
que se dejaron envolver en cadenas en medio del embelesamiento
que les habían producido chiches y abalorios. MARIANO
MORENO.
Es indudable que los massmedia concentrados han contribuido
durante estas últimas décadas con la propagación de un orden
material y simbólico que pretende consolidarse a nivel global.
Este fenómeno no constituye un hecho nuevo, ya que todas las
tentativas hegemónicas que se desarrollaron a lo largo de
la historia de la humanidad han apelado a las herramientas
tecnológicas disponibles en su época para irradiarse y afianzarse.
En la actualidad, a modo de ejemplo, las filiales locales
de las corporaciones multi-mediáticas se han convertido en
una suerte de nuevas embajadas virtuales a partir
de las cuales se motorizan persistentemente una serie de estrategias
de comunicación que en mucho de los casos se han mantenido
y se mantienen ocultas bajo el oscuro manto de las sutilezas.
Dos de las estrategias a las que se ha echado mano con mayor
asiduidad son la desinformación y la saturación
informativa. Así, EDUARDO DUHALDE Y LUIS ALÉN, en su
obra Teoría Jurídico - Política de la Comunicación,
sostienen que la ... desinformación se produce a través
de la manipulación de los datos y noticias que nos transmiten
los mass media, en su unidireccionalidad y uniformidad,
en sus luces y sombras, en lo dicho y lo
callado. Incluso es una habitual y moderna técnica de desinformación,
la saturación informativa, que impide tomar distancia, elimina
el momento reflexivo y la conclusión critica....
En nuestra América Latina, el abanico de maniobras emergidas
de estas legaciones virtuales, se ha extendido últimamente
hacia su intervención directa en los procesos político-institucionales.
La patética participación de diversos agentes de prensa e
información en la tentativa de golpe de estado contra el legítimo
gobierno de Venezuela, da cuenta clara de ello.
Así en apariencia, y ante el fracaso de las experiencias militaristas
de las décadas pasadas, los nuevos protagonistas del intervencionismo
despótico parecerían emerger del mundo empresarial y sobretodo
del mismísimo mundo mediático.
Pretendo a partir de estas consideraciones llamar la atención
sobre un fenómeno, que entiendo no fue todavía lo suficientemente
analizado, desde una sana perspectiva política y sociológica
y que se vincula al protagonismo que detentaron y aún detentan
ciertos conductores televisivos locales y a la incidencia
de su prédica en determinadas conductas sociales.
Debo aclarar que no conozco en forma personal a ninguno de
los personajes a los que voy a hacer referencia en este ensayo
y confesar además mi ignorancia sobre sus cualidades personales,
éticas y morales. La información sobre la que sustentaré mis
cavilaciones proviene exclusivamente del mismo universo mediático
al cual ellos pertenecen y de mis observaciones sobre él.
Creo necesario formular esta aclaración, en virtud que el
propósito que me moviliza no es en manera alguna el de propinar
un ataque artero a determinados sujetos en su condición de
ricos y famosos hecho del cual podría sospecharse
motivado en un rapto de envidia, sino que apunta a mostrar
una de las tantas aristas a través de las cuales se manifiesta
y reproduce el discurso hegemónico y más particularmente al
modelo de ciudadano que se construye o se pretende construir
a partir de una determinada estrategia de comunicación, sea
ésta diseñada en forma deliberada, o elaborada a consecuencia
de un excluyente móvil comercial.
Hechas las aclaraciones voy a referirme a dos personalidades,
Marcelo Tinelli y Mario Pergolini quienes a mi criterio, y
esperemos más allá de su propia voluntad, se han erigido en
un íconos indudablemente representativos de un orden simbólico
que ha servido de base de sustentación de un régimen iniciado
partir de mediados de la década de 1970 y que, a pesar de
las diferencias que pretenden exhibir entre ellos, constituyen
dos caras de una misma moneda.
- DE LA IMAGEN CONSTRUIDA POR LOS PROTAGONISTAS Y DE SUS EXPRESIONES
POLÍTICAS:
La imagen pública de ambos personajes ha ido mutando con el
correr de los años y con el desarrollo de su trayectoria profesional.
En el caso de Tinelli, desde una primera actitud humilde,
campechana con tintes de cierta ingenuidad, a la actualidad
donde se presenta a su tele-audiencia bajo el emblema de un
profesional reflexivo, informado y comprometido con el destino
de una sociedad con la que presupone y pretende estar absolutamente
consustanciado.
Pergolini, por su parte, se asumió desde sus comienzos como
un prototipo del joven rebelde urbano vinculado
al ambiente transgresor del rock y del under. Actualmente,
su perfil se ha orientado hacia una suerte de progresismo
intelectual metropolitano vinculado a cierta modernidad que
circula hoy por Palermo Hollywood.
En cuanto a las exteriorizaciones de su pensamiento político,
el hombre de Bolívar, varió desde un aséptico ambiente inicial
hacia un manifiesto proceso de seguimiento a las expresiones
políticas del medio pelo, pero con ciertas aristas
de índole conservador.
Así, Tinelli acompañó el proceso Menem Cavallo, asumiendo
con posterioridad una actitud crítica cercana a la alianza,
para culminar en su última etapa en una suerte de versión
mediática del que se vayan todos, bandera enarbolada
fundamentalmente por la nueva derecha (neo-liberal) local
y por destacados sectores de la impotente izquierda vernácula.
Don Mario asumió, por el contrario, una postura nítidamente
crítica y sostenida al menemismo. Durante su constitución
y posterior campaña electoral adhirió sutilmente a la alianza,
claro, desde una típica postura del progresismo al cual parecería
adscribir.
- DE LOS ARQUETIPOS QUE REPRESENTAN:
Podría decirse que Tinelli se ha constituido en el exponente,
a lo largo de los años, del típico individuo de medio
pelo exitoso con tendencias político e ideológicas conservadoras,
prototipo del ciudadano mesurado que habita el gran
norte de la ciudad de Buenos Aires que, según ARTURO
JAURETCHE, se extiende como pequeño norte hasta
la localidad de San Fernando y hacia otras ciudades
de la provincia de Buenos Aires y del interior del país.
Pergolini, en contraposición, representa una figura arquetípica
más bien vinculada al burgués critico del centro de la ciudad,
radicado ahora en los barrios capitalinos de San Telmo y Palermo
y cercano al ideario progresista otrora enarbolado por Carlos
Alvarez y en la actualidad presumiblemente por la diputada
Carrió.
Si nos atreviéramos jugar al juego de los estereotipos y,
si a partir de dicha actividad lúdica pudiéramos trasladarnos
imaginariamente hacia el norte, podríamos afirmar que mientras
que el de Tinelli se identifica más al modelo de ciudadano
del Norteamericano medio, Pergolini encaja más
en el del Neoyorquino crítico.
- DE LAS ESTRATEGIAS COMUNICACIONALES Y DEL MODELO DE CIUDADANO
QUE PRESUPONEN:
El programa que ha desarrollado Tinelli en los últimos años
presenta nítidas diferencias con respecto a su formato inicial.
El conductor comenzó con una emisión televisiva nocturna de
divulgación eminentemente deportiva, a la que luego le fue
incorporando paulatinamente aspectos humorísticos a través
de los denominados Bloopers.
A partir de allí el ciclo sufrió una suerte de metamorfosis
hasta su constitución como un programa humorístico con tendencia
al Varieté. Es de destacar que Vídeo Match se
consolidó definitivamente a partir de un abordaje humorístico
de la realidad cotidiana del ciudadano medio mediante la utilización
de diversos recursos que van desde las cámaras ocultas, hasta
la reproducción de sátiras críticas.
Los mecanismos a partir de los cuales se obtiene o se pretende
obtener humor en el programa de referencia se sustentan en
una serie estratagemas y ocultamientos que permiten desentrañar
contradicciones humanas y/o ridiculizar actitudes, y/o explotar
figuras emblemáticas, y/o exacerbar conductas contradictorias,
transgresoras o simplemente hilarantes. Se intenta exponer
así a la luz una progresión de miserias o debilidades con
el objeto obtener un producto cómico.
La estrategia de Pergolini abreva en otro campo aunque las
consecuencias, como veremos posteriormente, son las mismas.
Así en su programa de radio, pero fundamentalmente a partir
del televisivo, apunta a obtener el humor mediante la exposición
de ciertas debilidades y/o contradicciones que operan sobretodo
en los ámbitos de las diversas instituciones y corporaciones
estableciendo un dispositivo que promueve la creación de un
estado de sospecha permanente sobre el poder y
que permite, a la vez, sostener ilimitadamente el recurso.
A partir de ideas sumamente creativas, sus programas, hurgan
en los recovecos mismos del poder y explotan sus flaquezas
a partir de la suspicacia y la humorada.
Antes de proseguir con estas reflexiones, debo aclarar que
ambos conductores han obtenido éxitos notables en cuanto audiencia,
que han apelado a elementos sumamente creativos, que han sabido
acompañarse por una serie altamente calificada de partenaires,
que a partir de las investigaciones o de su simple critica
han desentrañado aspectos contradictorios o nefastos del poder
y que, en particular, he disfrutado con alguno de los programas
en cuestión.
Pero todas esas ponderaciones no obstan para intentar desentrañar
una serie de cuestiones que se refieren a la puesta en marcha,
a partir de ambas producciones, de determinados mecanismos
sociales como la auto-denigración y advertir sobre las consecuencias
que dichos mecanismos producen o pueden producir sobre la
comunidad.
Así, por ejemplo, sí reconocemos que una de las debilidades
más relevantes de nuestro medio pelo principal
consumidor de estos programas , consiste en la tendencia
a sacrificar el ser por el parecer, las divergencias
emergentes entre un discurso vinculado a ciertos valores a
los que se afirma adherir y una práctica contradictoria con
dichos valores generan de por sí una situación desopilante.
Más allá que este hecho constituye un dato de la realidad,
la exacerbación de determinada debilidad social desde un medio
masivo, se convierte en una herramienta apta para potenciar
los mecanismos auto denigratorios, ya que del impulso
inicial hacia la humorada se infiere luego un estado posterior
de depresión y angustia colectiva. En ese sentido la exaltación
sistemática de una vacilación colectiva conlleva, sin un correlato
positivo, a un estado de conciencia y a una actitud necesariamente
negativa.
Ello es así porque una sociedad se constituye como el producto
de sus debilidades y fortalezas. La exaltación sistemática
y persistente de las primeras nos lleva indefectiblemente
hacia la auto-denigración; la de las segundas, a un estado
de glorificación o sobre-exaltación.
Si se analiza más detenidamente aún ambos programas, se observa
una actitud de persistente critica, que se configura a partir
de un repertorio de ideas que tienden a exaltar debilidades
en todos los ámbitos de la vida social e institucional. La
idea depresiva del país emerge como conclusión
necesaria.
De los ciclos en cuestión, y sobretodo de los mecanismos que
allí se ponen en juego, surge como consecuencia necesaria
aquella idea, zoncera al decir de JAURETCHE, que
nos remitía a la frase Este país de mierda, mas
aún, cuando a partir de determinadas sutilezas se potencian
dispositivos comparativos con aquellos países de primera.
Al decir de Don Arturo, ambos programas carecen de ideología
ética y sólo recurren a fundamentos estéticos
para mostrar ciertas debilidades que surgen de la realidad,
pero jamás potencialidades que allí también existen.
No niego, y así lo he sostenido en numerosos ensayos, que
nuestro país como cualquier otro posee ciertas flaquezas,
alguna de las cuales persisten a pesar de las frustraciones
que han generado. No niego tampoco la existencia de una dirigencia
social y política corrompida, complaciente con intereses espurios.
Pero ante una coyuntura como la que atravesamos, la exacerbación
permanente de las debilidades sin una contraposición por la
positiva, contribuyen aún mas a debilitar una sociedad por
sí auto - devaluada y a obstaculizar cualquier posibilidad
de recomposición social.
En esta, nuestra Argentina en crisis todos los actores y más
aún aquellos que tienen responsabilidad en la formación de
conciencias y conductas, deberían encarar la autocrítica sincera
y razonada que los tiempos demandan.
Personajes como a los que he hecho referencia en este ensayo,
parecerían presuponer que ninguna responsabilidad les cabe
en la debacle. Pero como aquí se ha demostrado, las aristas
de este trance nacional se extienden a todos los sectores
y abarcan muchos aspectos de nuestra vida cotidiana.
Cabe la esperanza en que tanta creatividad sea de una vez
por todas puesta al servicio de los intereses del país.
|