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Washington DC:
Hacia la lucha contra los Goliats de la globalización neoliberal
(I)
Washington Post, 5 de Septiembre 2001
Por Manny Fernandez
Traducido del inglés por La Haine
Dave Zirin
y Pete Capano no se conocen pero comparten una lucha común. Zirin
ha estado organizando reuniones con sus vecinos hispanos de la
comuna de Mount Pleasant en Washington, hablándoles sobre la lucha
contra los Goliats de la
globalización, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.
Capano está haciendo correr la voz sobre las dos instituciones
en Lynn, Mass., y organizando una caravana de
autobuses hacia Washington con compañeros del sindicato deseosos
de decirles cuatro cosas (darles un sermón) a los banqueros del
mundo.
Zirin tiene 27 años y es un maestro de EGB en una escuela pública
de D.C. que se ha tomado un año sabático para dedicar mas tiempo
a la lucha contra el capitalismo global. Capano tiene 43 años
y es mecánico de aire acondicionado en una planta de General Electric
Co. de Lynn. Participó en el viaje de 12 horas a Quebec en Abril
para protestar en la cumbre de los lideres del comercio mundial
y se convirtió en una acción familiar - su hija de 16 años marcho
junto con él. "Antes éramos un grupo de viejos sindicalistas tratando
de salvar sus puestos de trabajo, pero ahora se ha convertido
en algo más" dijo Capano. "En la forma en que se hace hoy es como
convertirse en un solo gran movimiento contra la globalización."
Zirin y Capano son solo dos caras de una población que no admite
categorias - los manifestantes anti-globalization . Mientras la
diferencia entre el rico y el pobre se agranda en el país y en
el mundo, la variedad racial, económica y de edad de los manifestantes
ha aumentado. No existe un estereotipo de luchador antiglobalización.
Cientos de miles -nadie sabe cuantos- intentarán
convertir a fin de mes a la capital del país en un crisol de contestación
para demostrar su oposición al FMI y el Banco Mundial durante
sus reuniones anuales. Los temas que encienden la mecha en estas
reuniones sobre las políticas de préstamo de dos instituciones
financieras internacionales, de las que los organizadores dicen
estrangulan a los países del tercer mundo con la deuda y
benefician a las corporaciones multinacionales a costa de los
pobres y el medio ambiente.
El movimiento internacional para cambiar esas políticas ha crecido
en tamaño, sofisticación y diversidad, construyendo su fortaleza
con la incorporación de sindicalistas, religiosos, ecologistas,
estudiantes de secundaria y universidad, activistas de izquierdas,
dirigentes barriales y anarquistas.
"Esta es la primera etapa de una revolución mundial" dijo Kevin
Danaher, cofundador de Global Exchange, un grupo de vanguardia
con base en San Francisco - "Es una revolución de valores, que
cambia los valores del dinero por los de la vida." Los manifestantes
se acercan por varias razones, Algunos han pasado la vida en el
activismo social, protestando contra la guerra de Vietnam en los
60 y contra el apartheid en Sudáfrica en los 80.
Muchos activistas nuevos se han conmovido por algo que han leído
e investigado. Lo que los une es la sensación de que algo anda
mal y que se puede rastrear hasta llegar directa o indirectamente
a organizaciones internacionales como el FMI, el Banco Mundial
o la Organización Mundial del Comercio.
Dice Danaher: "Existen dos visiones mundiales básicas: ellos consideran
que deben subordinarse la sociedad y la naturaleza a la economía.
Y nosotros decimos, subordinemos la economía a la sociedad y a
la naturaleza. Es comprensible que los banqueros tengan problemas
en entender estos conceptos."
El FMI y el Banco Mundial no están de acuerdo con estos argumentos.
Los funcionarios dicen que las caracterizaciones de los manifestantes
son "groseramente incorrectas" y señalan a los programas que suministran
billones de dólares en "ayuda" a la deuda de los países más pobres
como una de las muchas maneras en las que ellos "colaboran para
reducir la pobreza".
Los argumentos de los manifestantes han formado un movimiento
que tiene una jerga y una cultura propia. Los activistas hacen
bromas y escriben consignas. Internet les sirve como tablero de
anuncios, teléfono y recaudación puerta a puerta. Publican anuncios
de los manifiestos de e-mail sobre hacia donde se dirige o no
se dirige el movimiento. Son disidentes estudiosos, que no hablan
del Hombre o del Sistema, sino de la Economía.
Prácticamente todos conocen los nombres del director general del
FMI y del presidente del Banco Mundial, y unos cuantos pueden
escribir ensayos sobre el efecto de la utilización de las comisiones
de los usuarios en la salud primaria en Tanzania.
Muchos lo han hecho.
Nathan Wyeth, 16 años, últimamente ha estado muy ocupado con las
llamadas a compañeros estudiantes activistas y las organizaciones
e reuniones. Dice que es más fácil hacerlo en el verano, cuando
no tiene que estudiar. Wyeth es un alumno de 2º
de BUP en St. Albans School, un instituto para varones del noroeste
de Washington y es coordinador nacional del brazo estudiantil
del Club Sierra.
"Estas normas se escriben para la nueva economía global, y los
acuerdos comerciales tienen como centro los intereses de las corporaciones
y se escriben para facilitar el movimiento del dinero y el negocio
de las empresas", dice Wyeth, quien se involucró después de desarrollar
un interés en temas ecológicos hace dos años. Cuando la Coalición
Estudiantil Sierra organizó una excursión a las manifestaciones
de Quebec, su madre le dijo la única forma en que él iba a poder
ir es si ella iba con él.
Acepto su oferta y estaba de regreso en clase el lunes siguiente.
Jen Cohn, 24, combina sus tareas escolares y la organización de
forma similar. Cohn estudia medicina en la
Universidad de Pennsylvania y está ayudando a montar una tienda
de primeros auxilios para los manifestantes que puedan sufrir
deshidratación o puedan ser heridos en enfrentamientos con la
policía.
"La utilización de armas químicas - cualquier arma policial, sea
gas lacrimógeno o balas de goma -- es un tema de salud publica
y así debería considerarse " dice Cohn, quien ha trabajado varios
años con la comunidad de afectados de HIV/AIDS .
Cohn viajó a Washington en Abril de 2000 para manifestarse en
la primera gran batalla que tuvo lugar en la ciudad contra el
capitalismo mundial, la manifestación del 16 A llamada así por
ser el día principal de la manifestación. Dice que un policía
le
echó spray de pimienta. "Un médico vino y me enjuagó los ojos"
y agrega que estaba agradecida por la ayuda de alguien que no
volvió a ver nunca más.
Daniel Holstein, 26, es un camarero de Washington que da conferencias
a sus compañeros sobre los riesgos de la teoría del mercado libre.
Holstein, un organizador de la Movilización para la Justicia Global,
una de las principales coaliciones de protesta, ha participado
en manifestaciones en el Hospital General de DC y la comisión
que patrocina los debates presidenciales. Resume su filosofía:
"La vida no consiste en pasarse buscando dinero eternamente. Punto."
(Indymedia DC)
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