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Contra la globalización
capitalista
Manifiesto
Nunca en
la historia de la humanidad se había alcanzado, como en la época en que vivimos,
la capacidad de producir tal cantidad de riqueza, de bienes y servicios con los
cuales satisfacer las necesidades vitales de todos los seres humanos.
Sin embargo,
paradójicamente, nunca como ahora, el sistema económico imperante, el capitalismo
global, condena al hambre, a la enfermedad, a la pobreza, a la exclusión, a la
desesperanza y a la muerte a tantos millones de seres humanos. En el llamado Tercer
Mundo y de manera creciente en los países más desarrollados. El desorden universal
se agrava en todos los ordenes y, de nuevo, la guerra imperialista se abate sobre
un país atrasado, en el caso de Afganistán para destruir sus ruinas. El neoliberalismo
globalizador ha desmontado los débiles mecanismos que la sociedad tenía para controlar
el curso de la economía y la utilización de los recursos productivos, amenazando
las leyes ciegas del mercado con generar una catástrofe social y ecológica. La
implantación del euro como moneda unica representa la culminación de un proyecto
neoliberal de Europa, en el marco del cual cobra fuerza la presión para degradar
los derechos laborales y sociales y debilitar la capacidad negociadora de los
trabajadores. Las reformas laborales han supuesto la desregulación del mercado
laboral, la precariedad extrema del empleo y los despidos indiscriminados. Las
políticas económicas conducen a la reducción drástica del gasto social, al desmantelamiento
de los sistemas públicos de protección social (pensiones, desempleo,...) y la
liquidación de las empresas públicas, con el resultado de un trasvase ingente
de renta desde los salarios al excedente empresarial y el traspaso de los medios
de producción públicos a manos privadas. El beneficiario de todo ello ha sido
el capital en su conjunto y, en especial, a través de los procesos de concentración
y fusiones, las multinacionales, la Banca y de las grandes empresas de comunicación,
energía, etc., que han obtenido recursos para competir en un mercado mundializado,
garantizándose posiciones hegemónicas en los distintos países y sectores. Desde
el G7/8, la OMC, el Banco Mundial y el FMI, pasando por las Instituciones de la
Unión Europea y el BCE, hasta los gobiernos europeos y las fuerzas políticas y
sociales que los sostienen, todas estas instancias respaldan sistemática y firmemente
las políticas que desarrollan esos objetivos. El Gobierno español, en particular,
ha aplicado con gran dureza las recetas neoliberales que impone la globalización
capitalista -"decretazo", pensiones, privatizaciones, caída de la protección al
paro, contrarreformas fiscales-, y, pretende reforzarlas con el Presupuesto del
2002, el cual, además, hace caso omiso de la crisis económica. Con una recesión
económica a escala la mundial, cuya duración es imprevisible y su gravedad inocultable,
el paro crecerá masivamente y el despido amenazará a millones de personas. En
Qatar, entre los pasados 9 al 13 de noviembre, en la reunión de la OMC se han
acordado mecanismos de coacción para imponer la privatización general de los servicios
públicos, como el transporte, la enseñanza y la sanidad, y su conversión en mercancías.
Durante el primer semestre del 2002, en que el Gobierno español presidirá la UE,
se celebrarán sendas cumbres en Barcelona (marzo) y Sevilla (junio), donde se
pretende aplicar medidas que van en la misma dirección: privatización de los servicios,
desregulación del mercado de trabajo y más recortes sociales. En los próximos
tiempos, pues, las políticas antisociales van a recibir nuevos impulsos. Estas
políticas sólo pueden impedirse con la movilización social de la clase trabajadora
y de la sociedad en su conjunto. Hay que crear las condiciones para una huelga
general, como respuesta oportuna y proporcionada a la intensidad de la ofensiva
y la amplitud de los sectores sociales afectados. Otro mundo es posible Frente
al curso destructivo del orden capitalista internacional, se observan luchas,
resistencias y movilizaciones cada vez más amplias en distintos puntos del planeta.
En este sentido, entendemos que el movimiento "antiglobalización" debe unir las
luchas laborales con las de otros colectivos sociales, desarrollando e impulsando
un nuevo internacionalismo que permita transformar el sistema para extender el
bienestar y fortalecer los derechos políticos y sociales de todos los pueblos.
Por ello, los trabajador@s contra la globalización capitalista convocan al conjunto
de las fuerzas políticas y sindicales, a las organizaciones sociales y a los ciudadanos
y ciudadanas a una manifestación Estatal en Madrid, el próximo domingo 2 de diciembre,
en protesta por la desoladora situación internacional y la reivindicación de los
siguientes puntos: Parar la guerra. Es hora de que se detenga esta nueva actuación
barbara de los países imperialistas y de acometer la solución de los problemas
que dan origen a tanta desesperación y tantos dramas humanos. Repartir la riqueza
y la renta de una forma más justa. Ante la crisis económica y el paro amenazante,
se impone la reducción de la jornada laboral y la fijación de las 35 horas por
ley, en cómputo semanal y sin reducción salarial. Protección social plena. Eliminar
la precariedad laboral. Por el derecho a un empleo digno y estable, que garantice
la vida y la salud laboral. Abolición de las ETTs. Contra la privatización de
los servicios públicos esenciales (como la sanidad, educación, universidad, seguridad
social, cultura, los transportes y comunicaciones), y el desmantelamiento de las
empresas públicas. Estas reivindicaciones debieran ser atendidas por los gobiernos.
Son justas, son perentorias, son necesarias. Y estan al alcance de la mano si
todos, jóvenes, mujeres, hombres, trabajador@s, pensionistas, nos comprometemos
y movilizamos por ellas, haciendo oir muy alto que otro mundo es posible.
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