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Protestas
sociales mientras se agrava la situación económica en
Argentina
Dafne Sabanes Plou
Los líderes piqueteros pueden mostrar con aire triunfal los logros
obtenidos durante la movilización que se llevó a cabo
a lo largo y a lo ancho del país y que culminó con un acto en la
histórica Plaza de Mayo al que concurrieron unas 50 mil personas.
También tienen a su favor que todos los cortes de rutas y
movilizaciones que se realizaron durante los días de protestas
fueron pacíficas y participaron en ellas no sólo los desempleados
y sus familias, sino que también adhirieron los gremios estatales,
los docentes y las organizaciones de jubilados, cuyos afiliados
sufrirán fuertes recortes en sus ingresos por la ley de Déficit Cero,
con la cual el gobierno espera sanear sus cuentas. Para lograr
este "déficit cero", que significa que el Estado gastará
nada más
que lo que recaude y no generará nueva deuda, el gobierno
recortará los sueldos de los empleados estatales nacionales y las
jubilaciones de más de 500 dólares mensuales en un 13%. Con
esta medida afectará al 92% de los trabajadores del Estado y el
15% de los jubilados en todo el país.
Los piqueteros lograron también la adhesión de pequeños
comerciantes, empresarios y productores agrícolas, todos ellos
afectados por la recesión que lleva casi tres años, la imposibilidad
de obtener créditos para la producción y la falta de políticas
públicas adecuadas que los resguarden del avance de las grandes
corporaciones y monopolios que parecen haberse adueñado de la
economía argentina en los últimos años. También favoreció el
apoyo a la protesta el aumento de la tasa de desempleo y de
subempleo, que llegaron a algo más del 16% y al 14%
respectivamente según cifras del mes de mayo que se conocieron
ahora.
Mientras los piqueteros comenzaban con los cortes de 55 rutas en
todo el país, algunos cronistas radiales se preguntaban a que hora
comenzaría el "piquete" de los banqueros y grandes
empresarios
en la Bolsa de Comercio. La pulseada de estos sectores por
acorralar al gobierno y hacerle tomar las medidas económicas que
exigen "los mercados", eufemismo que oculta a quienes tienen
nombre y apellido y apuestan a un mayor control de las políticas
económicas que toma el gobierno, se hizo sentir en estos últimos
días. Hasta el propio presidente de la influyente Sociedad Rural se
quejó en un discurso público ante el presidente De la Rúa por los
piquetes que, según él, obstruyen el libre cumplimiento de las
labores agropecuarias. Es el segundo pedido que hace esta clase
dirigente para que el gobierno tome medidas contra los piqueteros.
El primero fue realizado hace algunas semanas por uno de los
más influyentes banqueros. Con ello pretenden hacer colisionar el
derecho al libre tránsito con el derecho a peticionar en forma
pacífica que tienen los ciudadanos.
El movimiento de protesta social contó también con adhesiones
inesperadas. El 7 de agosto, día en que comenzó la protesta de 48
hs, se celebraba en el país el Día de San Cayetano, patrono del
trabajo, y son numerosos los fieles que concurren al templo
dedicado a este santo católico para peticionar o agradecer por su
trabajo. El arzobispo de Buenos Aires, el cardenal Jorge Bergoglio,
tuvo a su cargo la homilía en la misa central de esta celebración y
allí se manifestó con dureza por la situación económica y social.
Dijo "bienaventurados los que saben reclamar y protestar sin hacer
daño a nadie" y cuestionó la creciente brecha entre pobres y
ricos
que provoca que mientras los primeros "están en la calle buscando
trabajo, y encima son reprimidos, la gente rica festeja
fastuosamente, elude la Justicia y, encima, recibe aplausos". El
ex presidente Raúl Alfonsín también apoyó las protestas
piqueteras en declaraciones por radio y televisión diciendo que
eran "una manifestación legítima" de uno de los sectores más
postergados de la población. También expresó su oposición al
recorte en los haberes jubilatorios. "Se dice que a los bancos hay
que pagarles, porque sino es robarles", señaló Alfonsín. "A
los
jubilados, si se les recorta también es robarles", afirmó.
Mientras los líderes piqueteros anuncian nuevas movilizaciones
para la semana entrante, la situación
económica de Argentina sigue delicada. El riesgo país aumentó un
50% en las últimas semanas, mientras que en el mes de julio
unos 11 mil millones de dólares salieron del país para ser
depositados en el extranjero. Argentina ya no tiene crédito externo
y sólo puede obtener recursos de los bolsillos de la propia
población, por ello los recortes salariales a los estatales y a las
jubilaciones y por ello también el temor de los ahorristas a que el
gobierno eche mano de sus depósitos.
En su estrecha política monetarista, el gobierno en ningún
momento pensó en obtener estos fondos a través de mayores
impuestos a las grandes empresas que se beneficiaron con las
privatizaciones de los servicios públicos en la década del 90 o a
los capitales financieros. Ni siquiera es capaz de lograr que
paguen sus abultadas deudas los empresarios argentinos que se
hicieron cargo del servicio del correo postal y de los 33
aeropuertos de todo el país. Entre ambos, le deben al Estado
alrededor de 300 millones de dólares en pago por el canon que les
corresponde. Pero ambos aducen que las grandes inversiones que
realizaron les impide cumplir con este compromiso. Como
siempre, los empresarios no arriesgan sus capitales sino que
invierten lo que obtienen de los usuarios y se valen del Estado, al
cual siempre critican, para continuar engrosando sus fortunas. |